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COCHES ANTIALÉRGICOS

Las empresas constructoras de automóviles están desarrollando, en los últimos años, coches equipados con materiales pensados especialmente para las personas alérgicas.

Los sistemas de climatización son uno de los elementos de los coches que más han evolucionado en este sentido ya que, en la actualidad, casi todos los modelos de cierto nivel están dotados con filtros de partículas, un sistema efectivo que impide que el polen penetre en el habitáculo.

Más adelante, probablemente, se podrían adoptar masivamente los sensores electrónicos, empleados por algunas marcas de lujo, que cierran los conductos de ventilación al detectar que el aire exterior contiene altos índices de contaminación.

Pero la investigación de la industria automovilística sobre las alergias abarcan también el terreno cutáneo, no sólo el respiratorio. Así, se analiza cualquier pieza con el fin de evitar que se puedan producir reacciones indeseadas, tanto por inhalación como por el contacto con las manos. Ciertos derivados del látex o el níquel tienden a ser eliminados por completo de las zonas susceptibles de ser tocadas (tapicería, volante, cinturones de seguridad…) y se someten los coches a temperaturas extremas (120º C) para garantizar que no se generan malos olores y que no se producirán efectos nocivos sobre pulmones, ojos y piel de los usuarios.

El gran campo de batalla son las emisiones de los motores, especialmente los de gasóleo, que tienen partículas microscópicas contaminantes que se adhieren al polen vegetal y potencian su incidencia sobre los alergenos. En este sentido se está trabajando para rebajar la incidencia sobre el medio ambiente de los tubos de escape.