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ACTUALIDAD EN ALÉRGENOS DE CONTACTO

La UE pretende prohibir el uso de HICC (hidroxiisohexil 3-ciclohexanocarboxaldehido), atranol y cloroatranol para la elaboración de perfumes y cosméticos.

Estas sustancias corresponden al grupo de fragancias o aromas utilizadas para perfumes, cosmética de todo tipo y productos de uso doméstico con el fin de otorgarles un olor agradable. Sus propiedades por ende son odoríferas.

Las fragancias son compuestos químico complejos en su composición, formadas por sustancias ampliamente heterogéneas entre sí.

Por ejemplo los perfumes pueden contener entre 10 y 300 fragancias.

HICC es una fragancia sintética comúnmente denominda Lyral®.

El atranol y cloroatranol son dos compuestos de una fragancia natural llamada musgo de roble (oak moss) extraída de la Evernia prunastri, que crece en troncos de robles y otras coníferas. El atranol y cloroatranol son los alérgenos más frecuentes de este extracto de fragancia natural, y cuando se encuentran mezclados en el oak moss su alergenicidad se potencia.

Es importante que la gente se familiarice con estos términos ya que en las etiquetas pueden figurar con diferentes nominaciones.

Estas sustancias pueden comportarse como alérgenos, por los que pueden desencadenar alergia que no es lo mismo que intolerancia, explicamos brevemente la diferencia entre ambos términos.

Cuando hablamos de alergia estamos hablando de sensibilización a través de nuestro sistema inmunológico y la no tolerancia de un producto de contacto, no es comparable con la alergia. Son dos términos y condiciones muy diferentes.

Si bien es complejo de simplificar, podría decirse a grandes rasgos que la alergia es una respuesta del sistema inmunológico frente a un compuesto que puede tener diferente origen (proteínas de origen biológico /vegetal/animal, o químico).

En la alergia de contacto cutánea interviene el sistema inmunológico cutáneo, hay dos etapas para que esta reacción alérgica se lleve a cabo: 1ª la etapa de sensibilización (que necesita de una exposición) y la 2ª es la fase de respuesta o reactividad (cuando la alergia se manifiesta con signos y síntomas), estas etapas, requieren de un tiempo determinado. Recordemos que la piel es un órgano inmunológicamente muy activo, capaz de generar por sí sola una respuesta inmune.

Todo esto se lleva a cabo porque unas células del sistema inmune van “resintiéndose” con esta proteína determinada, generando la sensibilización. Al exponerse nuevamente a la proteína problema surgirán los síntomas y signos que en caso de la epidermis, se traducen en diferentes tipos de dermatosis. Debemos agregar también que hay un factor de predisposición personal para desarrollar una dermatitis alérgica de contacto, cuan sensibilizante es la sustancia, la concentración que tiene, la condición de la piel y también factores ambientales como humedad y temperatura, estos condicionan a la piel.

Si hablamos de intolerancia cutánea, en la reacción que se genera, participaran células inflamatorias, pero con respuestas diferentes y ya no depende, de la sensibilización por parte del sistema inmunológico sino que intervienen otros factores como características químicas, agentes mecánicos y físicos que genera la irritación, el grado de exposición, el tipo de piel o de cómo se encuentre la piel en esos momentos (idiosincrasia) y otros factores externos. En estas condiciones, la dermatitis más frecuente es la dermatitis irritativa de contacto.

No es raro que se puedan producir ambas circunstancias al mismo tiempo.

Si hablamos de la sensibilización a estos compuestos debemos utilizar la palabra alergia, hipersensibilidad retardada de contacto, o sensibilización cutánea de contacto. La reacción alérgica que se observa en las personas previamente sensibilizadas es una dermatitis o eccema alérgico de contacto.

La dermatitis alérgica de contacto por fragancias es la segunda causa más frecuente de alergia de contacto después de los metales (níquel, paladio, cobalto, cromo). La prevalencia estimada en la población general oscila entre el 1.7-15% según los resultados de diferentes estudios.

En un estudio publicado por Jack Mann en abril de este año, encuentran una incidencia de 6.4% para HICC y un 2.26% para el oak moss, estos valores siempre están sujetos a las características del estudio realizado, población estudiada, área geográfica, etc.

El HICC es un alérgeno muy frecuente en Europa, su prevalencia en la población general es de 1-3% aproximadamente.

En una consulta realizada por “El Periódico” se nos preguntó ¿Por qué en estos casos se va más allá, a la prohibición, y no se limita a aplicar la premisa de que no superen el 0,01% de la composición final del producto como sí ocurre con una veintena de sustancias que ha delimitado la UE? ¿Son mucho más nocivas?

Porque no todas las sustancias tienen la misma capacidad para sensibilizar. Es decir, que no todas las sustancias químicas, en este caso las fragancias como el Lyral® (HICC), ATRANOL, CLOROATRANOL, tienen la misma capacidad de comportarse como posibles alérgenos, la propiedad de un compuesto, de producir alergia depende en mayor medida de su estructura química, su concentración, etc. Es por eso que algunos productos serán prohibidos y en otros sólo se modificará su concentración o se exigirá que se informe si superan “x” concentración.

El problema a veces está en que esa capacidad de sensibilización sólo se puede conocer después de años de utilización por parte de la industria. También existe otro factor que es, el mayor uso que se hace de la cosmética hoy en día, eso facilita que, sustancias que anteriormente se probaron como seguras en determinadas concentraciones, terminen transformándose en sustancias sensibilizantes tras el uso masivo y recurrente.

También depende si el cosméticos es de uso permanente en la piel es decir que no se enjuagan (leave-on) o aquellos que sí se enjuagan (rinse-off). Lógicamente los “leave-on” son los que más alergia causan y la concentración que se exige es menor.

Recordemos que el Lyral® es un importante alérgeno de los desodorantes y su potencia como sensibilizante es débil, pero su amplia ubicuidad hizo que sea uno de los alérgenos con mayor prevalencia hoy por hoy (1-3% aproximadamente).

En los cosméticos no existe solo una fragancia sino varios tipos y grupos químicos por lo que en ocasiones pueden actuar de forma sinérgica entre ellas o según como se presentan puede no dar alergia aunque estemos sensibilizados, por eso en algunas ocasiones las personas alérgicas a un grupo de fragancias pueden tolerar la presencia de estas en algún producto.

La forma de averiguar cuando un producto contiene sustancias a las que tenemos alergia de contacto incluyendo estas, debemos acostumbrarnos a leer las etiquetas (ingredientes) de los after save, cremas, geles de ducha, productos del pelo, toallitas de higiene, jabones de la ropa, detergetes, suavizantes, etc, así podremos observar su presencia.

En estudios realizados se observó la presencia de fragancias en más del 90% de los productos analizados, esto nuevamente depende de dónde se realice el estudio, pero sí, la presencia de las fragancias y aromas está ampliamente distribuida en la mayoría de estos producto, se puede decir que las fragancias son omnipresentes.

Las principales sustancias que causan reacciones alérgicas de contacto son el níquel que sigue siendo el alérgeno más relevante, seguido por las fragancias, conservantes (biocidas) y los tintes capilares. El puesto que ocupa cada alérgeno de contacto depende mucho de cada país ya que éstos van asociados a las costumbres y hábitos de cada población.

Según estudios realizados por el equipo del Dr Conde Salazar, en nuestro medio, dentro de los cosméticos, las fragancias son los alérgenos más frecuentes, luego le siguen los conservantes (biocidas) y tintes capilares. En otro estudio del mismo autor encuentran una prevalencia para HICC de 1-3%, publicado en el año 2006.

Está claro que los casos de dermatitis por contacto a cosméticos va en aumento, esto quizás se deba a una mayor exposición por parte de la población en general. Además si uno observa con entretenimiento la incitación al consumo de productos cosméticos está cada vez mejor vendida, incluso ahora el márquetin está dirigido, no sólo a mujeres sino también al consumidor de masculino. Esto hará que las dermatitis por cosméticos que es más frecuente en mujeres comience a variar afectando a ambos géneros, quizás por igual en un futuro, no muy lejano.

Actualmente estamos viendo casos de alergia a filtros solares, que hasta años atrás era algo poco frecuente. En la consulta alergológica tenemos cada día casos de dermatitis de contacto asociadas a uso de cremas con filtro.

Estos son alérgenos emergentes, que por sus características químicas se comportan como sustancias sensibilizantes, agregado también el factor de su extenso uso en todo tipo de cosmética, cremas faciales, corporales, maquillajes labiales, productos de cabellos, etc.

Una vez más queda claro que a mayor exposición de un determinado producto, después de años de ser usado y al alcanzar la masividad en su aplicación, puede convertirse en un alérgeno.

Dra M. Dall´Aglio, Área de Dermatitis Alérgica de Contacto.